Mar 18

La diferencia entre trabajar en una ferretería o implicarse

No todas las personas que trabajan en una ferretería tienen el mismo sentimiento o vocación hacia su trabajo. No todo el mundo tiene la misma opinión sobre lo que hace cada día durante muchas horas y en un largo periodo de nuestra vida. Lo podemos desarrollar de manera positiva o negativa.

Como norma general, hay que trabajar para vivir, pero ocurre que, cuando nuestro puesto de trabajo es de vendedor o comercial en una ferretería (por cierto, una de las mejores actividades comerciales del mundo, sin ninguna duda), observamos que existen dos tipos de empleados: unos que sienten y se implican en su trabajo y otros que hacen acto de presencia y realizan los mínimos que se les exige para mantener el puesto de trabajo.

Si valoramos lo que puede ayudar en el día a día de nuestra actividad comercial la actitud de nuestro personal, sin ninguna duda, la mayoría de los ferreteros harían cambios radicales y rápidos. Aproximadamente un 37 % puede suponer la voluntad, ganas y predisposición de nuestros empleados. Quiere decir que, si aplican los conocimientos y esfuerzos, podríamos vender hasta un 37 % más. Parece imposible, pero es una realidad extraída de las estadísticas y de la experiencia de muchos años ayudando y colaborando como consultor en el canal ferretero.

Falta de medios

Otra pregunta que nos debemos plantear es por qué, si un ferretero sabe la importancia que tienen los empleados para conseguir las ventas, diferenciarse por atención y servicio de la competencia, no hace nada. La respuesta es muy simple, pero a la vez compleja de solucionar. Uno de los primeros problemas es que, en muchos puntos de venta, la cantidad de trabajo del día a día impide ver lo que ocurre a nuestro alrededor por la rapidez en que sucede.

Un segundo problema consiste en la falta de medios para contar con las personas idóneas y preparadas para realizar los trabajos o responsabilidades, ya que en una gran mayoría de ferreterías los sueldos no están ajustados a las labores que desempeña cada empleado por su ganas y voluntad. Hay empleados que ganan más que otros y no es por su implicación o actitud en las labores que desempeñan, sino por su antigüedad en el cargo.

Esta desigualdad genera un gran problema en el sector, al no poder una ferretería media pagar unos sueldos más ajustados a las labores que se realizan por culpa de la falta de ventas, la falta de margen, etc. Comisionar para complementar los sueldos de nuestros vendedores es una solución, pero solo resulta efectiva si las proporciones de los objetivos del empleado son alcanzables y medibles. En más de una ocasión se generan conflictos al entender que la propiedad del establecimiento fija unos objetivos inalcanzables y se pierde una gran oportunidad de hacer que las ventas y la calidad de la atención aumente.

Está claro que nuestros vendedores deben sentirse a gusto en su puesto de trabajo. La ferretería que tiene empleados que están por obligación, porque no han encontrado otro trabajo o por cualquier otro motivo similar a este, será mañana o pasado, pero se marcharán. Este cambio constante y rotativo de personal influye sin ninguna duda en la cifra de venta.

Implicación

Las grandes compañías del sector tienen otros valores de atracción de los empleados muy distintos a los de un ferretero pequeño o mediano, lo que hace aún más difícil encontrar personas que quieran trabajar en una ferretería, que les guste y que no les suponga una obligación de trabajo (les da lo mismo estar en una ferretería que en una pastelería).

La implicación del personal en el día a día hace que una ferretería venda más o menos. El tique de una compra en la que un empleado entrega únicamente lo que el cliente le pide puede ascender a 4,50 euros; por ejemplo, si nos compra un tubo de silicona. Pero si le preguntamos si tiene una pistola para aplicar la silicona, el importe de la venta puede ser el doble.

Al margen de subir la cifra de ventas, también existe el valor de la atención, que es de lo más importante y significativo. Se pueden ver de inmediato las ganas que tiene un vendedor de aportarnos soluciones a los problemas o necesidades que les planteamos. Todos los clientes recuerdan dónde han sido bien o mal atendidos para que en su próxima necesidad de compra vayan a la ferretería donde mejor trato y asesoramiento ha recibido.

Fidelizar a los clientes con el buen trato y una actitud positiva resulta muy importante. En este apartado se debe ser muy insistente. Los vendedores no solo venden en el momento de la operación que están realizando, sino que están sembrando para que la próxima vez el cliente piense en nosotros. Si sumamos la infinidad de detalles a los que no les damos la más mínima importancia, la cifra de venta que pierde una ferretería en facturación al mes sería todavía mayor de ese 37 %, que ya es un porcentaje muy alarmante.

Una de las respuestas a la falta de venta es la crisis del mercado. Pero no es cierto: la crisis o el problema lo tiene uno mismo en su propio negocio, al no saber corregir o cambiar la conducta de sus empleados en el día a día, realizando la función por la que se les paga, que es la de atender con todos los sentidos y voluntad.

Diferencias entre trabajo e implicación en una ferretería. Sugerencias y comentarios

  • La ferretería puede aumentar sus ventas hasta un 37 % si cuenta con un equipo profesional e implicado.
  • Atender mal a los clientes no solo afecta en la venta que hacemos en el momento, sino que hace que no vuelvan más.
  • Se deben buscar y aplicar sistemas de mejora para compensar los esfuerzos o los objetivos que se fijen a los vendedores.

Es posible vender más y ganar más, siempre que sepamos reconocer y corregir las aptitudes y las formas que no satisfacen las necesidades de nuestros clientes.