Dic 04

La pasividad y el conformismo: las causas del fracaso en nuestra ferretería

El conformismo como estrategia se utiliza mucho en todos los ámbitos, en especial en el de la ferretería. Expresiones como “ya está bien”, “por qué cambiar”, “no vale la pena hacer nada”, “nos van a comprar lo mismo, ¿no?”, “no adelantaremos nada haciendo esto”, etc. son las más utilizadas y habituales en cualquier establecimiento.

Las consecuencias que puede suponer hacer caso a estos comentarios tienen graves consecuencias comerciales. No podemos ser siempre negativos y pasivos como norma. No podemos decir que no como sistema. No podemos verlo todo gris o negro. No podemos conformarnos con lo que sucede como rutinario. No podemos esperar que ocurran las cosas. No podemos esperar que siempre nos compre el cliente.

Debemos pasar a la acción, venderle lo que nosotros queremos o nos interesa. No podemos tener la pasividad como cualidad comercial; no podemos tener siempre miedo por si sabe mal o por el que dirán; no podemos esperar que la competencia haga una oferta o promoción de un producto para hacerlo nosotros; no podemos preocuparnos por nuestros empleados solo cuando los necesitamos; no podemos venderle a un cliente algo inadecuado porque lo más importante es vender lo que sea y como sea; no podemos cambiar cuando ya no hay más opciones; no podemos copiar a los demás por no tener tiempo para escuchar las aportaciones de nuestros vendedores en cada momento que nos plantean sugerencias, etc.

Son cientos y cientos de comentarios y acciones que nos llevan a la pasividad o miedo, generando una reacción en todos los componentes de la empresa de mal ejemplo y, lo que es aún peor, la falta de implicación por mejorar y evolucionar, aplicándose la norma que todo está bien y por qué cambiarlo o mejorarlo, “si ha funcionado siempre así, por qué cambiar”.

Comentario del jefe: “no vale la pena que hagamos nada porque se sigue vendiendo este producto”. La próxima ocasión que un empleado quiera aportar algún consejo o sugerencia para mejorar, y la contestación que recibe tenga tan poca base y contenido como esta, marcará el principio del fin, limitando las acciones e iniciativas personales de los equipos de venta por mejorar, viendo que no vale la pena hacer nada, cobrarán lo mismo y trabajaran menos. No podemos utilizar el conformismo como una herramienta de trabajo, limitando poco a poco nuestra actividad comercial, ya que nos va quitando fuerza, vitalidad, iniciativa, etc.

Escuchar a los nuevos

Un claro ejemplo de este mal sistema es cuando se incorpora un nuevo empleado a trabajar en la ferretería. Por norma general las primeras semanas o meses esta persona hace una serie de aportaciones para el nuevo puesto de trabajo con la vitalidad y ganas por hacer y generar ideas, ya que está en periodo de prueba y tiene un contrato laboral temporal, y tiene que demostrar las ganas y su valía para poder conseguir ese puesto de trabajo fijo.

Normalmente todo el entorno del nuevo empleado, por norma general, los primeros días le ayudan a integrarse en el sistema, la forma de trabajar en la ferretería, etc., pero cuando los compañeros ven que este nuevo fichaje empieza a despuntar de ellos, trabajando algo más, demostrando más predisposición y voluntad, no salir por la puerta de la ferretería y apagar las luces a las ocho en punto, dejando en algunas ocasiones hasta a los clientes a media compra, etc. Esta nueva incorporación lo empieza a tener mal, comenzando la presión del resto en su día a día, no queriendo que esta incorporación sea para siempre, haciendo visible que uno quiere trabajar y los otros ya les va bien como esta todo.

Este es un ejemplo más de la importancia de la pasividad. La voluntad hasta dónde puede llegar y afectar la actividad comercial de la ferretería, en este caso, sobre las ventas. Tener actitudes de falta de motivación, pasividad y que todo ya está bien, conducen a nuestras ferreterías al fracaso. Esta sensación es apreciada por nuestros clientes, que saben ver cuándo todo funciona como un conjunto de personas que trabajan para complacer sus necesidades.

El cliente no tiene que ir a una ferretería y esperar que un determinado empleado termine de atender a otro cliente para poder ser atendió por él, ya que es el único que tiene ganas, voluntad de servir y solucionar lo que ese cliente le pide. Seguir con la misma actitud de que ya está bien y el problema es de los demás y no mío, solo conduce al caos y al fracaso.

La pasividad en mejorar, reaccionar y el no escuchar las sugerencias que aportan las personas que tienen ganas y voluntad de hacerlo todo mejor (vender, reponer, atender, rotular, limpiar, etc.), provoca desgaste y desanimo, dando un mal ejemplo a seguir a los nuevos empleados que se incorporan, obligándoles a trabajar mal y trabajar menos. Esta ferretería no tiene futuro.

Sugerencias y comentarios

  • Hay una serie de palabras que deben estar prohibidas en el argot de un ferretero, como pasividad y conformismo.
  • No escuchar las sugerencias e ideas que nos aportan nuestros empleados y nuestros clientes nos conduce al fracaso.
  • La reiteración de no aplicar ninguna de las sugerencias que aportan los empleados que están cada día atendiendo a los clientes, genera desinterés por mejorar y dejadez a todos los componentes de la empresa.
  • El ya está bien, no siempre es la mejor técnica comercial, ha podido ir bien hasta ahora, pero puede ser que desde ahora no sea así, debiendo cambiar y mejorar.