Oct 22

Los tres valores únicos de la ferretería

Cada persona y cada empresa, sin ninguna duda, tienen unos principios y valores que son, por norma general, los que marcan la manera de proceder y llevar a cabo su actividad comercial, pero existe un grupo de valores que se ven reflejados únicamente en un grupo de empresarios, en este caso de los ferreteros, donde la ferretería es el reflejo de ellos mismos.

Estos valores diferenciales los podemos agrupar en partes, uno sería el valor de la familia, otro el valor de sentimiento y por último el valor de la constancia. Estos valores son una de las mayores diferencias que existe con la mayoría de los establecimientos a los que denominamos la gran distribución, ya que una ferretería, por norma general, pertenece a un propietario y no a una multinacional.

Defiendo estos tres valores. El primero es la familia. Una gran cantidad de ferreterías en nuestro país están compuestas por miembros de una misma familia, viviendo todos sus miembros de ella. Este es un dato muy importante, ya que poder trabajar para ti en tu propia empresa y que tus compañeros sean tus padres, hermanos, primos, etc. tiene una gran importancia. Se trata de un hecho único, ya que en las compañías de gran distribución, por ejemplo, no trabaja el dueño con los hijos y la esposa, son puramente empleados que deben darle resultados a una propiedad y en muchos casos accionistas que quieren recibir beneficios por sus aportaciones económicas.

Otro grupo de valores es el del sentimiento. Este es muy especial y a su vez en bastante exclusivo, al ser el que nos identifica como algo nuestro. La ferretería la fundó el abuelo, la ha dejado a su hijo como herencia y este la dejará al suyo. Esta cadena de generaciones es un elemento también único y muy valioso porque debemos valorar que hay una tradición detrás del negocio, con una antigüedad, una historia que no podemos olvidar y sobre todo tenerla siempre presente para poder cumplir los deseos del fundador, sea en primera o segunda generación, el negocio que fundó hace más de 50 o 60 años debe continuar.

Por este motivo la importancia del valor del sentimiento es uno de los más fuertes, al obligarnos a no estropear una trayectoria de años bajo un nombre comercial que es el orgullo familiar de varias generaciones. De este punto debemos acordarnos cuando estemos atravesando malos momentos comerciales. Debemos pensar que nuestros abuelos, nuestros padres, sin duda también tuvieron dificultades, pero solo por el respeto hacia ellos hay que seguir tirando del carro y hacer que la actividad perdure en el tiempo.

El punto número tres es la constancia, un tema complejo, ya que se puede confundir con obligación, que puede parecer lo mismo pero no es exactamente igual. Si pregunto a un ferretero propietario de un establecimiento qué hizo ayer me contestará estar en la ferretería, si le pegunto por el martes de la semana pasada, me contestará que también estuvo en la ferretería, pero si sigo preguntado donde estaba hace quince días, me volverá a contestar en la ferretería, pero si sigo insistiendo y el mes pasado y el año pasado, etc. etc. me seguirá contestando lo mismo, en la ferretería. Este hecho podríamos decir que es normal, estar en la ferretería, pero debemos añadir el calificativo de constante.

A esta constancia se le debe dar valor ya que estar siempre en lo mismo sitio, el no faltar nunca, el suplirla falta de un empleado o cubrir los turnos de vacaciones, etc. Le llamamos constancia, pero es algo más, es una vocación innata de hacer lo que te gusta en una actividad que es tuya. Además tiene una larga historia y tradición familiar.

Frente a estos tres valores -familia, el sentimiento y la constancia- puedo garantizar que no hay ni crisis, ni competencia ni problema que se resista, si lo enfocamos con la voluntad y las mismas ganas que nuestros antepasados lo hicieron. Sin ninguna duda tuvieron problemas como todos y hasta más ya que en otras épocas la dureza del comercio de la ferretería también existía.

Debemos pensar con estos tres valores y tenerlos siempre presentes, ya que nuestros competidores, de los cuales nos quejamos siempre de que son las grandes superficies, no pueden contar con la fuerza que da la familia, el sentimiento y la constancia.

Debemos seguir adelante y pensar que a los problemas hay que darles soluciones, no más problemas; que una trayectoria de más de 40, 50 o 60 años, como mínimo, de historia, no la podemos echar a perder, y recordar que la ferretería es uno de los mejores negocios del mundo.

Sugerencias y comentarios

  • Los valores de la familia, el sentimiento y la constancia son únicos.
  • No podemos pensar en los problemas sino en las soluciones. Hay que mirar atrás, la trayectoria comercial de la actividad y seguirla.
  • Estos valores son uno de elementos más diferenciadores del resto de nuestra competencia en la gran distribución.

Trabajamos con nuestros familiares, estamos todos los días en la actividad que nos gusta y además es una actividad con antigüedad fundada por nuestro abuelo, qué más podemos pedir.