Abr 15

Mejorar la imagen de nuestra ferretería, una obligación y no una necesidad

Siempre se dice que vale más una imagen que mil palabras y es del todo cierto. Trasmitir o emitir señales en algún momento a nuestros clientes es obligatorio, y realmente no le damos la importancia que llega a tener contar con una imagen renovada y acorde con los tiempos.

Todas las empresas, al margen de su tamaño comercial, deberían renovarse y proyectar una imagen en la que el cliente vea que estamos al día. En las grandes compañías los costes que supone mejorar o cambiar su imagen son muy altos, pero aun así se ven obligados a hacerlos para poder llamar la atención de los clientes en todo momento.

Existe la creencia que todo vale para el cliente, que lo único que le interesa es el precio del producto, y puede ser verdad en parte y en algún caso, pero existe un paso antes de que nos compre el cliente y es que se acuerde de nosotros.

Para ello debemos emitir señales que sean percibidas adecuadamente y entendidas por los clientes. La monotonía, siempre lo mismo, ya no es tan efectiva como lo era antes. Los tiempos cambian y las costumbres también. El cliente quiere ser invitado a comprar y tiene una serie de roles que se deben cubrir.

Renovarse o morir

Hoy por hoy no solo es el precio sino el servicio, la confianza, la atención y, uno de los más importantes, la imagen que transmitimos. La imagen es la portadora de todos los demás calificativos, ya que sin una imagen no existimos para nuestros clientes.

Tener que renovarse, cambiar nuestro logo, nuestros colores, el claim que acompaña a nuestro nombre, etc., tiene un coste y supone un sacrificio, pero tenemos que verlo como una obligación para poder seguir adelante en nuestra faceta comercial.

Sin estos cambios o mejoras cada vez será más difícil que el cliente nos recuerde cuando tenga una necesidad comercial, ya que en el mercado existen miles de empresas de nuestro sector que por su potencia empresarial consiguen llegar con más facilidad a nuestros clientes.

Si nosotros seguimos sin evolucionar y sin emitir señales que estamos ahí con algo que el cliente pueda ver o sentir, el recuerdo en los actos de compra de nuestro cliente lentamente se va olvidando, al existir otros PdV que generan unas nuevas sensaciones a los clientes que, con su imagen o comunicación, el mercado lo percibe o la asocia a mejores prestaciones, modernidad, tecnología, etc.

Reconocer la evolución del mercado no solo pasa por ofrecer lo último y lo más novedoso que los clientes requieren y demandan, también implica transmitir a los clientes una sensación de modernidad o de cambio en la imagen, así como en todos los mensajes visuales que estamos emitiendo en todo momento de nuestra ferretería.

Los inputs de imagen son tantos que no terminaría nunca la lista, pero unos cuantos de los más importantes son desde el rotulo de la fachada, la rotulación de los vehículos comerciales, la uniformidad de los empleados, las tarjetas de visita, los folletos o catálogos, el color del establecimiento, las etiquetas de los productos, etc. Son muchísimos los puntos donde debemos transmitir sensaciones y señales de imagen al cliente.

Muchas empresas tienen, dentro de sus estrategias, planes de mejora y cambio de sus imágenes cada cierto tiempo. Ello hace que dispongan de presupuesto para realizar mejoras, cambios o bien adaptaciones a los cambios que el mercado requiere.

No podemos pensar que nuestra imagen en general, el logo o bien el color corporativo de nuestra empresa sea perpetuo. Esto ya no es así. Antes era todo para siempre y ahora el tiempo y la forma lo marca el mercado, y cuando no se está en la sintonía que marca el mercado el sistema te excluye por la sensación de antigüedad que emites.

Un claro ejemplo es preguntarnos si alguien no tiene una dirección de correo electrónico. Sin duda habrá alguna persona que aún no tenga, pero hoy en día es como tener un móvil, todo el mundo tiene uno y hasta dos. Esta situación nadie la pensaba ni le daba la menor importancia años atrás. Pero de la comunicación y su agilidad ha obligado a todos los que queremos estar ahí, a añadir en nuestra tarjeta de visita nuestra dirección de email, al margen de los datos ya habituales. ¿Qué ocurre cuando alguien nos da su tarjeta de visita y no figura su correo electrónico? Tenemos que pedirle que nos la facilite y anotarla a mano. La falta de este dato en una tarjeta nos parece extraño lo percibimos como falta de modernidad.

Hay que pensar que cambiar y mejorar la imagen de nuestra ferretería será cada vez una obligación para tener en constante alerta a nuestros clientes, para que sepan que existimos y estamos adaptándonos en todo momento al mercado, y, en espacial, a los gustos en tendencias para poder atenderles. Y estas señales pasan por estos cambios y mejoras.

Mejorar la imagen de nuestra ferretería, sugerencias y comentarios

  • Cambiar y mejorar nuestra imagen no es una necesidad es una obligación.
  • Debemos transmitir señales que sean apercibidas por los clientes de que estamos vivos y nos adaptamos a las demandas del mercado en cada momento.
  • No podemos pensar que nuestra imagen, logo y color sea perpetuo, ahora ya no es así.
  • Tener en nuestros planes empresariales y comerciales los cambios y mejoras de la imagen como una estrategia obligada a partir de ahora.